Cómo reducir los kilómetros en vacío en una flota de transporte

Cómo reducir los kilómetros en vacío en una flota de transporte

Tiempo estimado de lectura: 8 minutos

 

Un vehículo puede estar circulando y, aun así, aportar muy poco a la operación. Ocurre cuando una furgoneta termina un servicio y vuelve sin carga, cuando un camión recorre decenas de kilómetros hasta la siguiente recogida o cuando una asignación poco eficiente obliga a desplazar un vehículo mientras otro estaba mucho más cerca.

Son los llamados kilómetros en vacío: distancia recorrida sin mercancía o sin una carga que justifique ese desplazamiento desde el punto de vista operativo.

Su impacto merece atención. En 2024, el 21,6 % de los kilómetros realizados por vehículos de transporte de mercancías por carretera en la Unión Europea se recorrieron en vacío. En los vehículos registrados en España, la proporción alcanzó el 24,5 %.

Los datos españoles más recientes apuntan en la misma dirección. Durante el primer trimestre de 2026, el 23,5 % de los kilómetros recorridos por vehículos de transporte de mercancías se hicieron sin carga. La incidencia cambia mucho según el tipo de actividad: en transporte internacional fue del 9,5 %, mientras que en transporte intrarregional alcanzó el 43,7 %.

Hay margen para mejorar. Y el primer paso es bastante sencillo: saber dónde se están produciendo esos kilómetros.

 

Qué son los kilómetros en vacío y por qué conviene medirlos

Un kilómetro en vacío aparece cuando un vehículo se desplaza sin carga. El ejemplo más evidente es un camión que entrega mercancía en un destino y regresa a su base sin aprovechar el viaje de vuelta.

También puede producirse entre servicios. Una furgoneta termina una entrega en Vigo y debe desplazarse hasta Pontevedra para realizar la siguiente recogida. Esa distancia intermedia forma parte del trabajo diario, pero conviene conocerla porque quizá exista otra forma de organizar las asignaciones.

Cada kilómetro de este tipo lleva asociados combustible o energía, tiempo de conducción, desgaste, mantenimiento y disponibilidad del vehículo.

Además, ocupar kilómetros sin carga reduce la capacidad de la flota para realizar trabajo productivo.

El vehículo se mueve. El negocio, menos.

Cómo calcular el porcentaje de kilómetros en vacío

Una forma sencilla de medirlos consiste en relacionar la distancia recorrida sin carga con la distancia total:

Kilómetros en vacío ÷ kilómetros totales × 100

Por ejemplo, si un vehículo recorre 5.000 kilómetros durante un mes y 750 corresponden a desplazamientos sin carga:

750 ÷ 5.000 × 100 = 15 %

Ese porcentaje ofrece un punto de partida, aunque resulta mucho más útil cuando se analiza con contexto.

Conviene observar qué vehículos acumulan más kilómetros en vacío, en qué rutas aparecen, a qué horas, después de qué clientes o servicios y con qué frecuencia se repite el mismo patrón.

Una cifra aislada cuenta poco. Una ruta repetida empieza a contar una historia.

 

Por qué se producen los kilómetros en vacío

Una parte de estos desplazamientos puede resultar difícil de evitar. Una empresa que lleva material a una obra, por ejemplo, puede tener pocas posibilidades de encontrar una carga compatible para el regreso.

En otras operaciones, el margen de actuación es mayor.

Viajes de vuelta sin carga

Es probablemente el caso más reconocible. El vehículo lleva mercancía hasta su destino y después debe regresar a su base o desplazarse hacia otra zona.

Encontrar una carga de retorno o backhaul permite aprovechar ese recorrido. Las bolsas de carga, la colaboración con otras empresas y una planificación anticipada de recogidas pueden ayudar a reducir estas vueltas en vacío.

La diferencia entre transporte nacional e internacional muestra hasta qué punto importa esta planificación. En 2024, alrededor del 25,8 % de los kilómetros del transporte nacional de mercancías por carretera de la UE se realizaron en vacío, frente al 12,6 % del transporte internacional.

En recorridos largos, encontrar carga para el regreso tiene un peso económico suficiente como para dedicar más tiempo a organizarlo.

Asignaciones poco eficientes

Los kilómetros improductivos también aparecen en operaciones cotidianas.

Imaginemos tres furgonetas trabajando en diferentes puntos de una ciudad. Entra un nuevo servicio y se asigna automáticamente al conductor que suele atender a ese cliente. Sin embargo, otra furgoneta se encuentra a pocos kilómetros.

Conocer la ubicación actual de los vehículos permite incorporar la distancia real a la decisión.

En determinados negocios, la pregunta útil antes de asignar un servicio es muy sencilla:

¿Qué vehículo tiene más sentido enviar?

Rutas y horarios que se mantienen por costumbre

Muchas rutas funcionan razonablemente bien durante años. Los clientes, horarios, zonas de trabajo y volúmenes cambian mientras la planificación permanece prácticamente igual.

Revisar el histórico de recorridos ayuda a localizar desplazamientos que se repiten: viajes a una misma zona, vueltas frecuentes a la base, kilómetros entre dos servicios o vehículos que cubren territorios muy separados.

Ahí suelen aparecer oportunidades que pasan desapercibidas durante la jornada.

 

Cómo reducir los kilómetros en vacío de una flota

La solución depende de cada actividad. Una empresa de transporte de larga distancia tiene necesidades diferentes a las de una flota de furgonetas de mantenimiento, reparto o asistencia técnica.

Aun así, existen varias medidas que pueden aplicarse de forma progresiva.

1. Organiza entregas y recogidas por zonas

Cuando sea posible, agrupar servicios geográficamente cercanos reduce desplazamientos intermedios.

Si una furgoneta tiene tres intervenciones en una zona y otra debe desplazarse allí desde el extremo contrario de la ciudad, quizá tenga sentido reorganizar el reparto de trabajo.

Aquí interesa mirar algo más que la distancia entre A y B. Horarios de clientes, capacidad disponible, tipo de vehículo, tráfico y prioridades del servicio también forman parte de la decisión.

La ruta más corta no siempre es la mejor ruta.

Una planificación útil busca reducir distancia manteniendo viable la operación.

2. Planifica el regreso antes de iniciar el viaje

En transporte de mercancías, esperar hasta finalizar una entrega para pensar en el regreso limita las opciones.

Siempre que la actividad lo permita, conviene estudiar previamente posibles recogidas próximas al destino, cargas compatibles o colaboraciones con otros operadores.

Las bolsas de carga cumplen precisamente esa función: acercar oferta y demanda de transporte para aprovechar capacidad disponible y facilitar cargas de retorno. Su utilidad para reducir trayectos sin carga lleva años formando parte de las recomendaciones de eficiencia energética para flotas de carretera.

Cuanto mayor sea la distancia prevista de vuelta, mayor puede ser el valor de anticiparse.

3. Asigna servicios teniendo en cuenta la ubicación

En flotas de furgonetas, vehículos comerciales o servicios técnicos, muchas decisiones se toman durante la propia jornada.

Surge una incidencia. Un cliente necesita una recogida. Se cancela una visita. Una entrega cambia de horario.

Disponer de la posición de los vehículos ayuda a decidir con información actualizada en lugar de depender únicamente de la planificación realizada al comenzar el día.

El GPS adquiere aquí un papel práctico: permite saber dónde está cada vehículo y comprobar sus movimientos. A partir de esa información, el responsable de la flota puede valorar qué asignación evita desplazamientos innecesarios.

Unos pocos kilómetros ahorrados en una decisión parecen pequeños. Repetidos durante meses y entre varios vehículos, empiezan a importar.

4. Revisa el histórico de rutas

La ubicación en tiempo real ayuda durante la jornada. El histórico ayuda a mejorar la siguiente.

Revisar recorridos anteriores permite detectar patrones como vueltas frecuentes a la base entre servicios, desplazamientos largos después de determinadas entregas, zonas atendidas por vehículos alejados o rutas que podrían agruparse de otra manera.

El objetivo consiste en convertir los trayectos realizados en información útil para planificar.

Una revisión mensual puede ser suficiente para empezar. Si aparece un patrón claro, se prueba un cambio y después se comparan los resultados.

Medir. Ajustar. Volver a medir.

5. Ajusta el vehículo a cada trabajo

Una buena planificación también tiene en cuenta qué vehículo necesita realmente cada servicio.

Capacidad de carga, dimensiones, disponibilidad, restricciones de acceso y ubicación condicionan la asignación. Una flota variada puede aprovecharse mejor cuando cada vehículo se utiliza allí donde aporta más valor.

Esto cobra especial importancia cuando varias furgonetas o vehículos comerciales pueden realizar trabajos similares. Elegir sistemáticamente el mismo vehículo por costumbre puede generar desplazamientos evitables.

 

Qué aporta un localizador GPS para reducir recorridos innecesarios

Un localizador GPS aporta algo especialmente valioso en este proceso: visibilidad.

En los localizadores GPS para furgonetas de Ubicartec es posible consultar la ubicación en tiempo real y revisar el histórico de rutas desde la aplicación o la plataforma web. También disponen de alertas y geocercas configurables.

Para una empresa con varios vehículos, esta información permite entender mejor cómo se está moviendo realmente la flota.

Ver dónde están los vehículos en el momento de asignar un servicio

Cuando aparece una recogida o trabajo imprevisto, conocer la posición de los vehículos facilita valorar cuál se encuentra mejor situado.

Esto resulta especialmente útil en flotas de furgonetas, reparto, instalaciones, mantenimiento o asistencia técnica, donde la planificación puede cambiar varias veces a lo largo de una jornada.

La localización aporta la información. La decisión sigue dependiendo del responsable, que puede incorporar carga disponible, horario, conductor, tipo de vehículo y necesidades del cliente.

Revisar recorridos después de la jornada 

El histórico permite observar el camino completo con más calma.

¿Una furgoneta volvió varias veces a la misma zona? ¿Dos vehículos estuvieron trabajando muy cerca? ¿Existe un desplazamiento largo y recurrente entre dos clientes? ¿Se vuelve siempre a la base después de determinadas intervenciones?

Son preguntas sencillas que pueden revelar pequeñas ineficiencias.

Y aquí está una de las ventajas de trabajar con datos reales: se mejora lo que ocurre en tu flota, no una ruta teórica.

 

Cómo empezar sin complicar la gestión de la flota

Reducir kilómetros en vacío puede abordarse de manera gradual. Antes de cambiar toda la planificación, merece la pena obtener una fotografía clara de la situación actual.

Durante unas semanas, registra los kilómetros totales y los kilómetros realizados sin carga de cada vehículo. Identifica después los recorridos que más se repiten y separa los desplazamientos inevitables de aquellos que parecen tener margen de mejora.

A continuación, prueba cambios concretos: agrupar dos servicios cercanos, asignar una recogida al vehículo mejor situado, buscar una carga de retorno en una ruta recurrente o modificar el orden habitual de determinadas visitas.

Compara después los kilómetros recorridos.

Si la flota utiliza localización GPS, el histórico de rutas puede facilitar este análisis al mostrar por dónde se ha movido cada vehículo y qué recorridos ha realizado. En Ubicartec, esta información puede consultarse desde la app o la plataforma web.

Conviene empezar por los patrones grandes y repetidos. Ahorrar un kilómetro una vez apenas cambia la operación. Evitar veinte kilómetros innecesarios cada día sí merece atención.

 

Menos kilómetros en vacío empiezan con más claridad

Siempre habrá desplazamientos sin carga difíciles de eliminar. El objetivo razonable consiste en entender cuáles forman parte de la operación y cuáles pueden reducirse con una mejor organización.

Planificar las cargas de retorno, agrupar trabajos cercanos, revisar rutas anteriores y conocer la ubicación de los vehículos ayuda a tomar decisiones con más contexto.

La tecnología puede hacer esta tarea mucho más sencilla. Un localizador GPS para furgonetas permite saber dónde está el vehículo y consultar sus recorridos anteriores, información especialmente útil cuando una empresa quiere comprender cómo se mueve su flota antes de reorganizarla.

Porque mejorar una ruta empieza mucho antes de cambiarla.

Empieza por verla con claridad.

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