¿Cuánto se aleja un gato de casa? Puede recorrer más de 2 km

¿Cuánto se aleja un gato de casa? Puede recorrer más de 2 km

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Un gato sale por la puerta, cruza el jardín y desaparece entre dos casas. Para nosotros, ahí termina el mapa. Para él, quizá acaba de empezar su recorrido habitual.

Saber cuánto se aleja un gato de casa ayuda a entender mejor esas salidas y, sobre todo, a poner las distancias en perspectiva. Un estudio realizado en la Península Ibérica mediante seguimiento GPS de 64 gatos ofrece una referencia especialmente interesante: la mayoría permanecía relativamente cerca de su lugar de residencia, pero algunos llegaron a desplazarse más de dos kilómetros.

El dato sorprende porque nuestra percepción suele estar limitada a lo que vemos. Si el gato sale y vuelve unas horas después, conocemos el principio y el final del paseo. Entre ambos momentos puede haber un recorrido bastante más amplio.

Dos kilómetros son muchos tejados, caminos y jardines.

La distancia, además, cambia mucho de un gato a otro. Edad, entorno, época del año y forma de vida influyen en sus movimientos. Por eso, más que buscar una cifra válida para todos, resulta útil entender cómo se mueven y qué podemos hacer para acompañar esas salidas con mayor tranquilidad.


¿A qué distancia puede alejarse un gato de casa?

Los datos obtenidos mediante GPS muestran una imagen bastante tranquilizadora en términos generales: los gatos estudiados se encontraban, de media, a unos 88 metros de su hogar, y en el 42 % de las localizaciones permanecían a menos de 50 metros.

Eso significa que una parte importante de su actividad sucede mucho más cerca de casa de lo que podríamos imaginar.

Pero una media cuenta solo una parte de la historia.

Algunos gatos superan el kilómetro de distancia

Dentro del mismo estudio hubo gatos que se desplazaron más de un kilómetro y, en algunos casos, más de dos kilómetros desde su lugar de residencia. El seguimiento incluyó 64 gatos y 67 periodos de monitorización mediante dispositivos GPS en diferentes zonas de España.

También se observaron diferencias importantes en el tamaño de las áreas que utilizaban. Según el método empleado para calcularlas, el área media de campeo variaba considerablemente, una buena muestra de lo difícil que resulta resumir el movimiento de un gato en una única distancia.

Por tanto, pensar que “mi gato nunca se va muy lejos” porque suele aparecer alrededor de casa puede ser cierto durante buena parte del tiempo y, aun así, coexistir con alguna excursión mucho más larga.

Lo habitual y lo posible son distancias distintas.

¿Por qué algunos gatos se alejan más que otros?

Cada gato construye una relación diferente con su entorno. Algunos tienen recorridos bastante pequeños y predecibles. Otros amplían progresivamente el territorio que exploran.

El seguimiento mediante GPS permite observar esas diferencias con bastante claridad.

La edad influye en sus desplazamientos

Los ejemplares jóvenes estudiados mostraron una tendencia a recorrer mayores distancias.

Tiene sentido considerar la edad cuando intentamos interpretar un cambio de comportamiento. Un gato joven que empieza a explorar el exterior puede ampliar poco a poco su zona habitual, conocer nuevos caminos y pasar más tiempo fuera.

Esto también explica por qué comparar directamente dos gatos de una misma casa puede llevar a conclusiones equivocadas. Comparten domicilio, pero su mapa cotidiano puede ser completamente diferente.

Vivir junto a zonas rurales o naturales también cambia el mapa

El entorno importa. Los gatos que viven cerca de espacios rurales o naturales disponen de áreas diferentes a las de un animal rodeado de edificios, calles y otros límites urbanos.

La investigación realizada en España encontró que las características del entorno estaban relacionadas con las zonas de actividad de los gatos y con su penetración en hábitats naturales.

Una casa situada junto a campos, monte o zonas de vegetación ofrece posibilidades de desplazamiento muy distintas a un piso en un núcleo urbano.

Por eso, cuando pensamos en cuánto puede alejarse nuestro gato, conviene mirar también qué tiene alrededor de casa.

La época del año puede modificar sus recorridos

Los desplazamientos tampoco tienen por qué mantenerse iguales durante los doce meses.

Entre los factores asociados a cambios en las zonas de máxima actividad se encuentra la época del año. Durante determinados periodos relacionados con el comportamiento reproductivo pueden producirse recorridos mayores.

Esto ayuda a entender algo importante: el recorrido de ayer tampoco tiene por qué marcar el límite de mañana.


¿Cómo consiguen los gatos volver a casa?

La capacidad de orientación de los gatos resulta fascinante, aunque conviene evitar la idea de que poseen una especie de GPS biológico infalible.

Los gatos se apoyan en distintas señales sensoriales y en el conocimiento progresivo de su territorio. Olores, sonidos, referencias visuales y experiencia con el entorno pueden contribuir a que reconozcan zonas familiares y encuentren caminos conocidos.

Un gato acostumbrado a salir suele construir poco a poco ese mapa.

Saber volver no garantiza que siempre pueda hacerlo

Aquí aparece una distinción importante.

Que un gato conozca su territorio y tenga una buena capacidad de orientación no significa que cualquier salida vaya a terminar necesariamente con su regreso por sí mismo.

Un desplazamiento fuera de su zona conocida, una puerta que queda cerrada, un traslado involuntario, una situación que lo haga esconderse o simplemente encontrarse en un entorno que no reconoce pueden dificultar la vuelta.

Especialmente con un gato que vive habitualmente dentro de casa, una salida inesperada lo sitúa en un espacio con pocas referencias conocidas.

Por eso, su capacidad natural para orientarse es una ayuda valiosa, pero resulta más sensato entenderla como parte de su comportamiento que como una garantía.


Lo que el GPS nos está enseñando sobre los gatos

Hasta hace relativamente poco, conocer las salidas de un gato doméstico dependía mucho de la observación.

Lo veíamos cruzar el jardín. Un vecino comentaba que había pasado por su finca. Quizá aparecía varias horas después desde una dirección completamente distinta.

Faltaba todo lo que había ocurrido entre medias.

El uso de pequeños dispositivos GPS está permitiendo estudiar esos movimientos de una forma mucho más precisa. De hecho, las cifras de 88 metros de distancia media y los desplazamientos superiores a dos kilómetros proceden precisamente del seguimiento mediante GPS.

El recorrido cuenta más que la distancia máxima

Imaginar únicamente un círculo alrededor de casa simplifica demasiado el comportamiento del gato.

Un animal puede tener varios lugares favoritos, seguir rutas concretas, permanecer durante mucho tiempo en una zona pequeña y realizar ocasionalmente una excursión mucho mayor.

Por eso, conocer el historial de recorridos puede aportar un contexto interesante. Permite distinguir mejor entre una ubicación puntual y la manera habitual en la que se mueve el animal.

Con el tiempo aparece algo parecido a su mapa personal.

Ellos ya conocen sus caminos. Nosotros podemos empezar a entenderlos.


¿Qué hacer si tu gato sale habitualmente al exterior?

La decisión de permitir o limitar las salidas depende del gato, de su hogar y especialmente del entorno en el que vive. En áreas próximas a espacios naturales también entra en juego el impacto que los gatos domésticos pueden tener sobre la fauna silvestre.

La investigación realizada en la Península Ibérica señala precisamente esa cuestión. Los desplazamientos hacia entornos naturales pueden favorecer encuentros con fauna silvestre, además de generar competencia, depredación o incluso interacción con gatos monteses.

Para quien convive con un gato que tiene acceso al exterior, hay varias medidas prácticas que ayudan a gestionar sus salidas con mayor conocimiento:

  • observar sus horarios y cambios de rutina;
  • acostumbrarlo progresivamente al entorno cuando empieza a salir;
  • mantener actualizados sus sistemas de identificación;
  • prestar especial atención si cambia de domicilio o llega a un lugar que todavía desconoce;
  • valorar salidas supervisadas cuando el entorno lo aconseje;
  • utilizar un localizador adecuado si queremos conocer su ubicación y sus recorridos.

El objetivo es sencillo: tener más información cuando realmente hace falta.

Un cambio de rutina puede decir más que una distancia concreta

Si conocemos los hábitos de nuestro gato, muchas veces resulta más útil detectar una variación que fijarnos en una cifra universal.

Quizá suele recorrer unas pocas calles y regresar a una hora parecida. Quizá permanece casi siempre en el jardín. O puede tener una ruta más amplia por una zona rural.

Ese patrón habitual crea una referencia.

Por eso, conocer sus recorridos puede aportar contexto cuando un día tarda más, toma otra dirección o abandona la zona en la que suele moverse.


GPS para gatos: saber dónde está cuando lo necesitas

Un localizador GPS puede resultar especialmente útil en gatos con acceso al exterior, animales que viven en viviendas con jardín o entornos rurales y situaciones en las que queremos comprender mejor sus desplazamientos.

La diferencia práctica frente a los sistemas que dependen de dispositivos cercanos está en poder obtener la ubicación mediante tecnología GPS y conectividad propia del localizador.

En Ubicartec, el UBI-TAIL está pensado precisamente para la localización de mascotas. Ofrece ubicación mediante GPS, historial de recorridos, geovallas, notificaciones y funciones de localización mediante sonido y luz. También dispone de aplicación y plataforma propias.

Las geovallas ayudan a detectar cuándo sale de una zona

Una geovalla permite definir virtualmente un área y recibir un aviso cuando el dispositivo abandona esa zona configurada.

En el día a día puede ser más práctico que mirar continuamente un mapa.

Si sabemos que nuestro gato suele permanecer alrededor de casa, podemos utilizar esa referencia para enterarnos de una salida de la zona y consultar entonces su ubicación.

La tranquilidad también consiste en mirar menos.

El historial permite conocer sus caminos habituales

El historial de recorridos añade otra perspectiva. En lugar de conocer únicamente dónde está el gato en un momento determinado, permite consultar sus desplazamientos y comprender mejor las rutas que realiza.

Después de varios días pueden aparecer patrones: una zona en la que pasa más tiempo, un camino frecuente o recorridos más largos de lo que parecía cuando simplemente lo veíamos salir y regresar.

Y aquí el GPS aporta algo especialmente interesante: conocimiento.

Porque muchas veces la pregunta inicial es “¿dónde está?”, pero con el tiempo aparece otra mucho más útil: “¿cómo suele moverse?”

Autonomía y cobertura también importan al elegir un GPS

Un localizador para mascotas tiene que adaptarse a un uso real. Conviene valorar aspectos como la autonomía, el sistema de cobertura, las alertas y la facilidad para consultar la ubicación.

En el caso del UBI-TAIL, Ubicartec indica hasta una semana de autonomía en modo de espera y recomienda utilizar el modo de búsqueda cuando sea necesario. El dispositivo dispone actualmente de opciones de cobertura europea y mundial, con el primer año de cobertura incluido según las condiciones publicadas para el producto.

La puesta en marcha está planteada para hacerse en aproximadamente diez minutos y se acompaña de manual en castellano y soporte técnico si surge alguna duda durante la instalación.

Son detalles menos llamativos que un punto moviéndose sobre un mapa, pero importantes cuando el dispositivo pasa a formar parte de la rutina.


Conocer su distancia también ayuda a estar más cerca

Entonces, ¿cuánto se aleja un gato de casa?

Los datos disponibles permiten responder con bastante más precisión que hace unos años. Muchos gatos permanecen muy cerca de su hogar durante buena parte del tiempo: en el estudio realizado en España, la distancia media registrada fue de unos 88 metros y el 42 % de las localizaciones estaban dentro de los primeros 50 metros.

Otros amplían mucho ese mapa. Algunos ejemplares estudiados superaron el kilómetro y llegaron incluso a más de dos kilómetros de su lugar de residencia.

Entre ambos extremos está la realidad de cada gato.

Su edad, su entorno, sus hábitos y el momento del año ayudan a explicar por qué toma determinados caminos. Observarlos y conocerlos permite tomar decisiones más ajustadas a su forma de vivir.

Y cuando queremos saber algo que nuestros ojos ya no alcanzan a ver, la localización GPS puede completar ese mapa.

A veces, estar cerca empieza simplemente por saber dónde está.

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